Silo, el Magister Ludi

La circunstancia es la siguiente: Una tarde, en el cine, me encuentro con el Negro Rodríguez Cobo, compañero del Colegio, de los Maristas, aunque con tres años de diferencia, quiero decir que cuando en 1955, él terminaba el quinto y egresaba de bachiller, yo cursaba el segundo de bachillerato. No fue el único ámbito en que coincidimos, también en el mencionado Club de Gimnasia y Esgrima, y fuimos vecinos a tres manzanas próximas, entre las Plazas Italia y España. También nos encontramos en Córdoba, en la Facultad de Derecho, y en la de Ciencias Políticas de Mendoza, en una oportunidad que él se examinaba como alumno, aunque dando una clase magistral. En esa época, el Negro, ya era un referente que nos sorprendía, con sus conocimientos intelectuales de las llamadas humanidades, filosofía, psicología, historia, política; griego y latín también (no habitual en los cursos de secundaria, en Argentina). Pero al mismo tiempo, nos deleitaba con su saber científico, biología, electrónica, tecnología, y la “guinda del pastel”, insólito: Campeón cuyano de Gimnasia en Aparatos (anillas, barra fija, paralelas, potro con arzones, salto y suelo, por orden alfabético, no de competición). Aunque para mí no era novedad, ya que en esa época lo había visto año tras año, siendo el mejor gimnasta del Colegio, y del C. de G. y E. Asimismo, nos había sorprendido cuando en 1960, antes de iniciar un viaje en moto, por Sudamérica hasta Panamá, vendió todos sus libros y muchos efectos personales. Ha pasado medio siglo, recuerdo que con otro amigo, le compramos un bellísimo Gran Atlas Mundial, las Obras Completas de Ortega y Gasset, un ejemplar de Tercera Residencia en la Tierra, portada con viñeta ilustrada de Raúl Soldi…y dudamos, ante un objeto singular, la silla BKF.(3)

Después de esta digresión, volvamos a la anécdota: La charla la empezamos en el momento del “intervalo”, que allí y en la década de los cincuenta, del siglo XX, abarcaba el lapso entre la proyección de la 1ª y la 2ª película, en este caso, de la matinée (de 14,30 a 18,00hs). Después de ver la 2ª película, o sea, la principal, creo que fue “Mondo Cane”, en italiano ‘perro mundo’, que había estado seleccionada para la Palma de Oro, de Cannes en 1962, nos fuimos a la Cafetería Via Veneto, a tomar café, fumar y conversar, sobre variados temas: creencias mágicas, danzas derviches, macumba, candomblé y faquirismo. Allí mismo recordamos, un encuentro en la Universidad de Córdoba, con posterior “submarino” (vaso de cristal, dentro de envase metálico de alpaca y con asa, leche caliente y barrita de chocolate negro) y palabras irónicas acerca de Maritain y más amables para el “evolucionismo” de Teilhard de Chardin.

Por extrañas asociaciones, irrumpen reminiscencias de un fin de semana que vivimos en Tunuyán, 90km al sur de la ciudad de Mendoza, en una finca de Luis L. Habíamos ido el Negro., Guillermo C., yo, no recuerdo si algún otro. El N. la primera noche, inició comentarios sobre dos libros, de nuestro amigo Fede, el Así habló Zaratustra y la Genealogía de la Moral; también a la necesidad de ponerse de acuerdo en los términos, cuando nos referimos, a “yo”, “ego”, YO profundo, periférico, yo psicológico, yo biológico, etc. ¿De quién estamos hablando, del Buda histórico, de Hume, de Freud, o de “la ronda de los yoes”, de Gurdjieff que habíamos conocido a través de la primera edición en español de “En Busca de lo Milagroso”, de Ouspensky, no la edición de Kier argentina, sino la edición de Sol mejicana.

Hoy se disparan los recuerdos, y se solapan dos escenarios, uno de 1962, más lúdico: allí, en el pueblo cercano, donde me desafiaron a una “carrera cuadrera” para el día domingo. Aceptamos. Largamos, en seco y como excepción fue entre tres, y no monté a pelo. Así el mejor caballo ¾ que obedeció a mis riendas y fusta, fue el ganador de la carrera.

El otro escenario más reciente, cuando miraba el vídeo, filmado en 1993, en la Academia de Ciencias de Rusia que distinguió a Silo con el doctorado honoris causa. En la ceremonia, realizada el 6 de octubre de ese año en Moscú, Silo defendió sus ideas sobre las «condiciones predialogales»… que me recuerdan a mis clases, cuando algunos alumnos, hacen mezclas, sin distinguir entre mente, consciencia, alma, espíritu, intelecto, etc. Mejor, regresemos de Tunuyán y Moscú.

Acordamos seguir la plática al día siguiente, al almuerzo en el restaurante del Club de G y E. y así lo hicimos. Primero sintetizamos lo charlado el día anterior, y después seguimos con la “Pluralidad de yogas”, el Cuarto Camino y las llamadas tres vías que llevan al ser humano hacia el despertar: el camino del faquir, el camino del monje y el camino del yogui. Como postre, dedicamos una hora a Jiddu Krishnamurti, particularmente a la conferencia que impartió en la ciudad de Mendoza, en 1935, y a la curiosa visita con caminata incluida, que efectuó transitando por las cercanías de las termas de Cacheuta, donde según lo que opinaban algunos corrillos esotéricos, se encuentra el chakra (vórtice energético) de América, en las inmediaciones del Aconcagua, el “techo de Occidente” y creo que cerramos el encuentro, recordando a Sartre, la consciencia emocionada y la “consciencia mágica”. Y por asociación con lo mágico, apareció también el enfoque de quienes opinaban que el “luche”, ese juego al que jugábamos cuando niños, con su cielo y su infierno, derivaba del Árbol de la Vida Kabalístico, desde Malkhut a Kheter con sus 10 esferas (sefirot) y 12 senderos. O más cercano en el tiempo, indicaba el recorrido del Infierno, del Purgatorio y al Paraíso que describe el Dante en la Divina Comedia.

Después de esas charlas, el Negro me invitó a participar en un grupo de prácticas, y estudios, sobre filosofía oriental y algunos occidentales (Heráclito, Hume, Nietzsche, Husserl, Ortega, Sartre), psicología (Freud, Jung, Reich), y política (Marx, Bakunin, Fromm). Transcurrido un mes, nos sugirió equilibrar y proporcionar lo intelectual, con lo mental, aquietar la mente, con la meditación y no olvidar lo físico, gimnasia, psicofísica, yoga y montañismo, la gimnasia en aparatos, la descartamos por las dificultades que acarreaba conseguir un ámbito adecuado para todos.

Al poco tiempo, decidimos darle nombre a nuestro grupo, escogimos los “Celtas”, para en dos meses más, integrarnos en una estructura mayor, la Orden de Kronos. (4)

Esos meses y el año siguiente transcurren veloces y sumamente entretenidos; alquilo un pequeño local para reuniones, que usará nuestro grupo, y otro que estábamos formando. Ahí practicábamos concentración mental, meditación, autoobservación,  mnemotecnia, gimnasia psicofísica, y después salíamos para caminatas, de 20 a 30 kms, hacia la cordillera. Ahora recuerdo que en esa época, se escribió sobre los “Celtas”, y los “Deltas” (invento de “informantes” de bares y cafés, publicado en un diarucho –creo que se llamaba Diario de Cuyo-que dedicó una página semanal a “Mendoza y los Brujos”, defendiendo intereses de médicos -chupacirios católicos- que competían por influir en la cátedra de Psiquiatría de la Universidad de Cuyo, contra otro grupo denominado los CAFH. En esas supuestas disputas, a Celtas, Deltas, y Kronos se nos tildaba de marxistas, anticlericales y masones librepensadores. ¡¡Vamos!! La Sinarquía Internacional. En otra ocasión me pidieron el local para una charla sobre el Yoga, que impartió el “Venerable” Gil Colmenares, uno de los 5 discípulos principales, del “Sublime Maestre”, Raynaud de la Ferrière de la GFU. Por supuesto que no hubo afinidad, ni sobre cosmovisión, veneración a maestros o gurús, planteamientos, estilos, “avatares”, etc.

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Notas:

(3). Conocida originalmente como silla BFK. Diseñada en 1937, por el Grupo Austral, formado en sus inicios por dos arquitectos argentinos, Jorge Ferrari Hardoy y Juan Kurchan, y el catalán Antonio Bonet i Castellana que ya se habían conocido en el estudio de Le Corbusier, se encuentran en el 5º Congreso Internacional de Arquitectura Moderna(CIAM). También es conocida por el nombre de “Butterfly” o mariposa, nombre con el que se la fabricó ilegalmente en EE. UU.. El diseño fue reproducido en un principio por la firma Artec-Pascoe, hasta que en 1945, la empresa norteamericana Knoll la lanzó a la fama. En los años 50, diversos fabricantes bajo diferentes nombres produjeron más de 5 millones de sillas BKF. En el modelo original, el peso del cuerpo recae al sentarse sobre una funda de cuero que se apoya en una estructura fija de acero. Sin embargo, ha sido “fusilada” (reproducida y copiada) en distintos tipos de materiales…

(4) En la Orden de Kronos, llamábamos “ofitom”, a nuestro símbolo, una variante del que en griego se denomina Ouroboros, la mayoría de las veces serpiente y algunas pocas dragón. Representa la concepción cíclica de los procesos; “es la fuerza primitiva de la vida, emblema de la divinidad creadora misma”. El ouroboros reúne, los contenidos de varios símbolos en uno: la serpiente, las alas, la renovación, el círculo. La serpiente representa la sabiduría ancestral, el mito primigenio del mundo subterráneo. Más allá de simbolizar lo espiritual, es la sublimación de lo material. La autodestrucción o suicidio es el hecho de que el animal se devore a sí mismo, que es a su vez metáfora del ciclo vital, donde no hay frontera clara entre inicio y fin. El círculo es la idea sintética de la perfección En nuestra representación no se muerde la cola, sugiriendo que está en permanente movimiento. Es el eterno retorno, o el permanente avance, pero en otra espira, en otra octava. En La Paz, Bolivia, en 1965, llegó a mis manos, una revista argentina creo que “Atlántida”, nos mencionaba con el nombre de los “Ofitas”, una corriente gnóstica, adoradores de la serpiente.

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La AtalayaMendozaKinderWirakocha2º seminario en Hotel Tarajalillo, 1991El Atalaya
Ofitom
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