Templo de Kronos o Base 1, en El Arenal.

Al día siguiente, en abril del 66, desde Mendoza, pusimos en marcha una campaña económica destinada a juntar fondos que nos sirvieran para alquilar o comprar un terreno en el Norte de Jujuy, donde construir el Templo de Kronos.

A principios de junio de 1966, viajé con Juan Carlos Benenati, hacia el lugar conseguido, llamado El Arenal, a unos 20 km de San Pedro de Jujuy, zona semiselvática, del noroeste argentino donde nos reunimos con Armando Álvarez, Daniel Zimmermann, Eduardo Schmid y el chileno Francisco Allende Llona. Un mes después, llegan el Negro Rodríguez (Silo), Ana Cremaschi, Alba Ponce, Melquíades González, Pablo Gusberti, y Víctor (el Ñato) Cosarinsky.

Empezamos antes que nada con nivelación del terreno, para lo cual nos vimos obligados a talar algunos árboles, reciclarlos para leña y desenterrar dos, que después enterramos invertidos, y los tratamos artísticamente con las raíces haciendo las veces de pelo. Fueron decorados, con figuras de cuadrados, círculos y triángulos coloreados, recordando el “esquema de los centros” (intelectual, emocional, motriz, somático-vegetativo, sexual y superior), y que operaban como “despertadores”, para las prácticas con la atención que habíamos incorporado del budismo, sufismo y de las prácticas que llamábamos gurdjievas, autoobservación, consciencia y recuerdo de sí. (G.I.Gurdjieff).

Nuestra alimentación básica consistía en polenta con charqui (7). Al anochecer, solíamos entrenar juegos con desplazamientos motrices, desde los puntos del círculo y las puntas del triángulo que seguían las líneas del “eneagrama septenario”, dirigiendo la atención a la armonía del cuerpo en movimiento, a la respiración, a la perfección de los encuentros en los entrecruzamientos, siguiendo la secuencia, 142857, 428571,….etc…..a veces portábamos pañuelos de color, en una mano…en otras, al cruzarnos los intercambiábamos, otros amigos, en las puntas del triángulo interno, repetían, la secuencia 9,3,6,…3,6,9,…6,9,3…

Casi todas las noches, escuchábamos charlas del Negro, sobre los más variados temas, alrededor de los leños.

A mediados de agosto de 1966, ya habíamos advertido que merodeaban, con pocas artes, aunque con disimulo, “informantes” policiales y militares, estimulando cierta reticencia en algunos vecinos.(8) El 23 de agosto, día del Éxodo Jujeño, fiesta provincial significativa, fuimos detenidos y encarcelados. Es verdad que, Daniel, Eduardo, Pancho, y yo habíamos viajado en bus a San Salvador de Jujuy, para alojarnos en casa de la familia de Armando, con la intención de a la mañana siguiente, seguir y ascender a una Mina de plomo y plata, a 4000mts.s.n.m., cuyos concesionarios eran Armando y su padre. Íbamos a estudiar y probar, si nos valía el recinto como alternativa para instalarnos en el próximo verano. Esta intención no la pudimos concretar, hasta un mes después, ya que en esa madrugada, a las seis de la mañana, los esbirros del aparato represivo instaurado por la dictadura militar, entraron violentamente en nuestros dormitorios, pertrechados con pistolas y metralletas, procediendo a nuestra detención, nos introdujeron en tres vehículos, y en diez minutos, estacionábamos en frente del Teatro Mitre, jujeño, que había trocado sus funciones culturales por las policíacas y despóticas. Al día siguiente, estábamos, cada uno, repartidos en las esquinas de lo que probablemente había sido el gran Salón. Allí pudimos leer, no recuerdo cómo llegó a nuestras manos, un ejemplar del diario Pregón, el único que se editaba en Jujuy, que titulaba “Célula guerrillera marxista, detenida en el Arenal”…después, nos trasladaron a un recinto frente a la “Plaza Mayor”, era un edificio colonial con recova, donde funcionaba la Policía Provincial, y ahí nos juntaron con los otros siete compañeros que habían sido detenidos literalmente en el Arenal, y fuimos encerrados en un espacio especial preparado para presos políticos y/o subversivos.

Hacía dos meses, que había comenzado el “onganiato”, o sea, la dictadura de Onganía, un general de ejército de tierra, formado en los “nacional católicos, cursillos de cristiandad”, y defensor de intereses económicos de monopolios extranjeros. Onganía fue destituido en 1970. Luego de un breve gobierno de otro milico, Roberto M. Levingston, en 1971 asumió la presidencia un tercero, el general Alejandro A. Lanusse, un jefe militar con cierta capacidad política, pragmática u oportunista para conducir una salida democrática, en 1973.

Nosotros, al salir de la cárcel, regresamos a El Arenal, donde seguimos con nuestros, estudios, prácticas y trabajos, – de los doce, uno abandonó (V.C. el Ñato), creo que dos no regresaron E.S. y P.A. y se sumó una pareja (H.V.; y J.I.).

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Notas:

(7). Esta nota, hace referencia al charqui o charque (del quechua ch’arki, que se refiere a una especie cecina) es una carne seca de vaca, cerdo, oveja, huanaco, llama u otros camélidos. La carne que nosotros usamos fue de huanaco. La preparación consiste en cortar láminas de carne lo más fino posible, quitarles la grasa y en lo posible la sangre (que suele darse luego a los niños). Estas láminas son luego colgadas en un lugar seco donde reciba el aire y el sol del ambiente, protegidas de los insectos (con mosquiteros u otros) hasta obtener una textura similar al cartón o cuero. Una vez secado, se introduce en hornos de barro o al fuego para la cocción y/o pasar por un proceso de ahumado. Finalmente, es conservado en recipientes con abundante sal común y según las preferencias con otros condimentos como ají, pimienta, incluso miel o propóleo. El agua y el pH o nivel de acidez en los alimentos son condiciones adecuadas para la proliferación de bacterias, el charqui es una carne que ha perdido sus fluidos y a la cual se le ha elevado la acidez por acción de la sal, lo cual impide que las bacterias se multipliquen y deterioren el alimento.

(8). En esta nota, recuerdo contenidos relacionados con lo comentado, al final en la (10), sobre el “a-himsa”, aunque esta vez, relacionado con el Arenal, noviembre de 1966; a unos 300mts de la “casa de troncos”, escuché en una radio, que el Che Guevara, estaba en Bolivia, dirigiendo una guerrilla. No pude escapar a la reflexión sobre la no violencia integral y la coherencia del pensar, sentir y actuar en una misma dirección. La armonía y la coherencia. También, a J.P.Sartre y a S. de Beauvoir, en referencia al Che.

También, alguna divagación sobre nuestro parentesco. “Genealogías de Cuyo”, Mendoza. Morales Guiñazú, Fernando – Best. hermanos, 1939, pag.159: Ernesto Guevara Lynch, padre del Che y pag: 160: María Waldina Guevara, mi madre, son bisnietos de José Rosendo Guevara. pag: 158.

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Madridimagen-034ParísBuenos AiresAlberto, con Florencia y LeonardoLas Tirajanas
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