Cartas del Tarot a 4.500mts de altura.

Debo destacar que, un tiempo después, Daniel, Eduardo, Pancho, Armando y Alberto, tuvimos la oportunidad de completar nuestro “ensueño minero”, y llegamos a la Mina de plomo y mínimo porcentaje de plata, eso sí, “a miles de metros sobre la ciudades y los hombres”. Ahí nos entrenábamos en caminatas de montañismo, prácticas del Alto (“congelar” actividades en los centros) con silbato o campanillas. Buscábamos y encontramos, pequeñas piedras de cuarzo cerca del Cerro El Rosado. A la mañana, motricidad, gimnasia psicofísica, prácticas mentales, meditación, algo de yoga y por la noche, singulares experimentos de lo paranormal, intentando “transmisiones” desde el recinto de la Mina a la “casa de troncos” en El Arenal. Nos intentábamos instalar en frecuencias “mensajes paranormales”, por medio del péndulo (radiestesia), conjuntado con las cartas del Tarot, que colocábamos sobre un poncho colorado, configurando un mandala , formado por los 56 arcanos menores, en círculo, el triángulo de los 21 arcanos menores, y el punto central la carta del “Hombre colgado” o “El Loco”. La baraja de apoyo que más usamos fue el llamado Falso Tarot Egipcio, cuyas 78 cartas algunos habíamos memorizado entrenando un sistema de Mnemotecnia; mucho más fácil fue la evocación, de la cantinela del catecismo católico: contra la gula, templanza; contra la lujuria, castidad; contra la soberbia, humildad; contra la pereza, diligencia; contra la avaricia, largueza; contra la ira, paciencia; contra la envidia, caridad. Utilizamos una reproducción de la tabla conocida como “Mesa de los pecados capitales”, pintada por Hieronymus Bosch, El Bosco, que estuvo en el despacho de Felipe II, hasta el mismo día de su muerte.

La atractiva experimentación se nos hizo corta, una semana, hasta que el Negro, viajó hasta Tilcara, y subió a buscarnos.

A principios de noviembre, me desplacé a la ciudad de Salta para invitar a unos amigos que había conocido, en La Paz, un año antes. La invitación consistía en una ceremonia que íbamos a realizar en el Arenal, el 12 de noviembre con motivo de un eclipse total de sol. Ese día, el fenómeno proyectó sobre la Tierra una sombra de unos 90 km. de diámetro que se desplazó a una velocidad de casi 700 metros por segundo, y duró en cada punto de su trayectoria algo menos de unos dos minutos. En la reunión participaron unas 30 personas. Efectuamos una charla sobre, Ritos y ceremonial, su relación con fenómenos astronómicos, meditación y práctica con “mantras” (sílabas, palabras y frases), que repetíamos rítmicamente, acompañadas simultáneamente de “yantras” imágenes visuales, -en este caso- esferas luminosas de diferentes colores que emplazábamos en nuestra pantalla mental o espacio de representación, desde el suelo pélvico hasta la corona de la cabeza.

En el exterior de la “Casa de troncos”, bajo instrucciones de Alba y Daniel – los más relacionados con las Artes Plásticas- habíamos preparado una escenografía que se inspiraba en René Magritte. Por el nombre de “escenografía en el bosque”, decíamos exagerando, algún día construiremos algo parecido al teatro de Epidauro, o a la versión teutona del Waldbühne berlinés, sin connotaciones nazis.

A fines de noviembre se declaró un brote de tifus, tuvimos que internar a tres compañeros (D.Z; H.V; y A.Ponce;) en el Hospital de San Pedro de Jujuy, donde el médico que los atendía nos aconsejó, hacer un alto de un mes hasta pasadas las fiestas de diciembre. Así fue, que al iniciar el 1967, retomamos con fuerza todas las actividades, y realizamos un intensivo cuatrimestre (Enero –Abril 67). Habíamos dejado a un enfermo (D.Z) que hubo que intervenirlo quirúrgicamente, en B. Aires; Y en los últimos 4 meses, se incorporó a un nuevo grupo (Tito de Casas; Bruno von Ehremberg, Marcos Llona, Hebe Anaya, Avelino Prieto. Roberto Bordenave?) que teorizamos, practicamos, investigamos y desarrollamos lo que luego se conoció como el “Libro de Plata”, con temas referidos a las leyes: Ley de estructura, Ley del 3, Ley del 7 o Ley de octavas, el Eneagrama septenario, el Horóscopo, los Biotipos y el esquema didáctico de los Centros.

En abril del 67, se da por finalizada Base 1; la mayoría asumimos el compromiso de estructurar las Órdenes, 1º grupos de dos meses, dos veces al año, conocidos como Campo de teoría y práctica, para finalmente en una segunda etapa, concluir un proceso en seis meses, tomando como modelo todo lo aprendido en Base 1, nuestra experiencia de El Arenal. Algunos pocos, tres, asumieron misiones “no específicas”.

De la Base 2, dirigida por Adalberto Tolnay, en Huinca Renancó, Córdoba, en 1968. No recuerdo, ni dispongo ahora de información precisa y directa.

En 1969, julio-agosto, organicé un Campo de prácticas psicofísicas, en Maimará, localidad situada en el corazón de la Quebrada de Humahuaca. Alquilamos una casa, que según nos contó el dueño, anteriormente había utilizado para impartir un retiro, Lanza del Vasto. En el salón de reuniones, Néstor Vilte y Ana López, pintaron un mural con el Horóscopo, rodeado de las imágenes de los Arcanos mayores del Tarot. Enterramos nuestro “Ofitom”, el de la Orden de Wirakocha, esta vez, un cilindro mucho más pequeño que el de Kronos, unos 33cm de diámetro y 33cm de altura, con la serpiente roja triangular, y un cristal de cuarzo que había guardado en mi poder desde las caminatas por el Cerro Rosado. El retiro tuvo una duración de dos meses, agregamos prácticas de inmovilidad, limitaciones sensoriales, silencio y asanas (posturas) invertidos de yoga psicofísico. Fue la preparación de la futura Base 6 (enero a junio, 1970) de la G. O. de Wirakocha.

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