En Yala, nuestro triángulo armónico

En abril de 1967, se concluyó el proceso de 10 meses, de convivencia, estudios, experiencia, y práctica conocido como la Base 1, de El Arenal, o Santa Clara, una ciudad del noroeste argentino, en la cabecera del departamento Santa Bárbara, situado al sureste de la provincia de Jujuy. Quizá el hito más importante de esa etapa que algunos llamamos ‘etapa de individuos’, preludio de esa ‘construcción humana’ que concretó Silo en el mundo y de la que tuvimos el privilegio de formar parte. Desde ahí, salimos cada uno con la misión de formar Órdenes, o sea, estructuras, que se iniciaban en grupos de entre 6 y 9 personas, urbanos y semanales, seguían con retiros de dos meses, llamados Campos, hasta llegar al desarrollo de un ciclo completo de una Base de seis meses de convivencia. El calendario que nos fijamos, fue hacerlo en el lapso de tres años.
En el Solsticio de Invierno –del hemisferio Sur- diciembre de 1967, acordamos con Hugo Vergniol, Epónimo –ese término, usábamos-y orientador de la Sagrada Orden de América (S.O.A), unir fuerzas, para compartir la búsqueda de un sitio adecuado, en el cual pudiésemos adquirir un sitio para realizar nuestras respectivas Bases, sin depender de alquileres o préstamos.

Dividimos funciones, considerando las zonas de influencia, de nuestros grupos. Él en Cuyo, en este caso Mendoza, Santiago de Chile y San Juan; y yo como Epónimo, orientador de la Orden de Wirakocha, lo haría en la zona del NOA argentino (Jujuy, Salta y Tucumán).
En principio, nos dedicamos a buscar en las cercanías del Aconcagua, ellos, y en la Quebrada de Humahuaca, nosotros, siguiendo la línea imaginaria, del Trópico de Capricornio.

A mediados de 1968, realizamos un Campo, retiro de convivencia en Maimará, (“claustro de entrenamiento” escribió el el periódico local Pregón, editado en San Salvador de Jujuy, 1/VII/1968, ver en Hemeroteca, “En Busca del superhombre”) y en los tiempos libres, averiguábamos y buscábamos lugares, para la Base prevista para la segunda mitad de 1969. Luego en el mes de marzo, nos imbuimos de un sano pragmatismo, precisando las características o atributos que deseábamos para nuestro lugar: una altitud no menor de 1500 msnm, aislado, silencioso, a no más de 20 km del centro urbano, con “cierto encanto”, y acompañados de una actitud, que no fue la manoseada Ley de Murphy!, sino a su contrapartida, una visión más optimista y lúdica, conocida sobre todo en la tradición esotérica y en otros campos de enseñanza psicológica (Gurdjieff, por ej.): la “Ley de Nasruddin”, en homenaje al extravagante y sabio héroe de la tradición sufi, que nos dice: “Si algo puede ir bien, probablemente lo hará –si se lo permites- y generalmente de la manera más inesperada…”

Tras un mes de intensa búsqueda, encontré un lugar con perfecto encaje, apetecido, y así fue que compré a doña Alfonsa Pérez, jujeña, el 7 de abril de 1969, un terreno de 2 hectáreas, y poco más, fracción que tendría forma de triángulo, -en lo posible equilátero- a orillas del Río Yala, en Jujuy.
El símbolo de nuestra Orden de Wirakocha, como dijimos anteriormente, estaba inspirado en el símbolo de la Orden de Kronos, sólo que la serpiente circular se transformó en una serpiente “triangular equilátera roja”, sobre campo negro, punto blanco brillante en el centro, y la cabeza y la cola, orientadas hacia el vértice superior. El negro oscuro, lo mecánico, la ignorancia; el blanco el conocimiento, la libertad, la lucidez…
Para judíos, cristianos, e islámicos, la serpiente no tiene el carácter benéfico e iluminador que tiene en las culturas antiguas, en las que la serpiente es un animal entre dos mundos, capaz de vivir bajo tierra y que muda la piel. Para un griego, y la mayoría de culturas, el descenso al inframundo (por debajo de la consciencia, de lo visible) es imprescindible para curarse. Hay que bajar a ver qué ocurre ahí para poder salir curado aquí, con una nueva piel.
Además, de lo considerado en la nota (4), ‘Silo, el Magister Ludi’.
Después de la arenga conocida como La Curación del Sufrimiento, impartida por Silo, en Punta de Vacas, en plena cordillera de los Andes argentinos, el 4 de mayo de 1969, y posterior a la conferencia de prensa en el Hotel Uspallata, y de otra entrevista filmada para una televisión nacional, entre dos periodistas y algunos de los que orientábamos las Órdenes, invitamos al Negro (Silo) para que impartiera una segunda arenga, en el mes de julio, en Yala, Jujuy. Que luego fue conocida como la Arenga Prohibida.
A pesar de haber sido autorizada con anterioridad, la prensa y las radios de Jujuy emitieron comunicados exhortando a la población a no concurrir a la concentración; finalmente las autoridades militares revocaron el permiso amparándose en el “estado de sitio”, e impidieron realizarla por medio de la policía. Cuando Silo comenzaba a decir: “Hoy saliendo el ser humano hacia otros mundos, en el Universo triunfa la ciencia y la técnica, y en la Tierra, se ahoga el espíritu”… Es conocida como la Arenga Prohibida. No obstante ello, el Negro grabó su mensaje ante unos pocos…
En el “Borrador” anterior que algunos conocen, escribí:
“He leído algunas versiones “edulcoradas”, que chirrían al cotejarlas con mi memoria, y me prometo intentar recuperar la grabación original…”
Hoy, (23/08/2013) a 47 años de nuestra detención, lo que un diario jujeño, ‘Pregón’, tituló, “Célula guerrillera detenida en El Arenal”, cumplo con lo prometido y remito al Parque Punta de Vacas, una de las cintas grabadas, La Arenga Prohibida y ‘algo más’.
Después de la Arenga Prohibida, los miembros del grupo Sagrada Orden de América, edifican a lo largo de medio año, desde julio a diciembre del 69, una casa, de piedra, cemento, techo de zinc a dos aguas, y construyen un puente levadizo de madera sobre el río Yala.
La otra casa, -a veces llamada la casa chica- también de pirca (pared, muro, en quechua), se empezó a construir por el acopio de piedras de diferentes tamaños, para el perímetro, , y componentes del mortero: cemento “portland”, arena gruesa y agua; para los tabiques internos de cada pequeño cuarto, usamos bloques de cemento; para el techo de zinc, optamos por el llamado ‘a un agua’, porque no teníamos ni ingeniero ni especialista para las cabreadas que sostuvieran la estructura a dos aguas… así es que achicamos a nuestra “Gran” Orden de Wirakocha.
Agradezco a los que me acompañaron desde enero a julio de 1970. Trataré de recordar al equipo estable y permanente: Ana López, Alicia Montagnini, Ana Rosa, Néstor Vilte, Emilio Nicastro, Gustavo A. Joaquín, José María Aguirre, Alejandro Butterfield, Gustavo Rabino, -nuestro instructor de karate-, Roberto Ayala (el peruano, nacido a la vera del lago Titikaka): y a los temporarios, Ricardo Martínez, Mario Romero y Tahona, y algún otro.
Siguiendo con los planes trazados, en junio de 1970, nos dedicamos especialmente a preparar las condiciones óptimas, para afrontar, el ‘sobreesfuerzo’ de esa última semana
Aplicada en los centros intelectual, emocional y motriz, que celebramos y coronamos ascendiendo al Nevado el Chañi, entre 5.896 y 6.200 m.s.n.m., según unos y otros, aunque sin ninguna duda, es el más alto de la provincia de Jujuy.
Hoy, cuando escribo estas líneas, han pasado casi cuarenta y cuatro años, y acuden a mi memoria con placer, esos sonoros, atrevidos y descarados nombres, que elegíamos para nuestras estructuras, y no me olvido, es evidente, de Kronos y otros como, Thule, Kairos y la Iglesia de Silo…
Con posteridad a las Bases de la S.O.A.( Sagrada Orden de América), y de la G.O.W. Gran Orden de Wirakocha, desde julio de 1970, se sucedieron en las dos casas de Yala, entre 12 y 15 retiros, de tiempos más cortos, dos meses cada uno.
En 1972, Silo imparte un retiro de tres meses que algunos denominaron Aproximación a Monasterio. Simultáneamente se construye un baño y un tanque de agua.
Según consta o constaba…- Stalin ‘borrando’ a Trotsky – en Internet, en la página del Gobierno de Jujuy, en noviembre de 1972(9), se presenta ante el Juzgado Electoral de la Provincia de Jujuy, como agrupación política, el Partido Kronos, a quien refrendamos como apoderados, Alberto Leiva y Salma Haidar. Este Partido, había surgido de una reunión en mi casa, con compañeros de los grupos espontáneos y asamblearios del llamado Poder Joven, estimulados, por aquel lema que lanzara el político y estadista chino Mao Tse-Tung, en 1956: “Dejemos que florezcan cien flores”, y por los que queríamos reforzar la no-violencia integral, la denuncia pública de la injusticia, y el ideario socialista, libertario y humanista. La idea más importante es la de la revolución simultánea, generadora al unísono de una sociedad nueva y un hombre nuevo.
La presentación fue impugnada por el representante del Partido “Nueva Fuerza”, instrumento político de la derecha conservadora jujeña, con el estímulo y beneplácito del obispo y vicario castrense, de apellido Medina, siniestro personaje protagonista clerical de la posterior dictadura cívico-militar que se instauró en Argentina a partir de marzo de 1976. Por cierto, que en los sesenta estuvo como obispo auxiliar en Mendoza, haciendo sus primeras armas contra Kronos y el Siloísmo.
Por último, decir 1972, convertí las clases de yoga psicofísico, relajación y meditación, que impartía en grupos reducidos, en lo que luego se conoció como el Estudio de Yoga, de Jujuy, difusor de un yoga, integral, laico, libertario, científico -que no ‘cientificista’- y humanista.


Notas:

(9)Diccionario de Gobierno de Jujuy.

Imágenes
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